Y el maldito espejo regresa una vez más (¿o regreso yo?). Estoy harto, puedo decirlo. Harto de verlo, de verte, de verlos. Simplemente el placer de verlos es ahora colapso, ¡suficiente! ¿Por qué quejas y después yo regreso a ver al espejo? Entonces, quejas de nuevo. Ver lo que me pierdo: ¿eso es placer?
Los que fluyen y yo. Los naturales y yo. Los felices y yo. Ellos viven, ¿y yo?
Este es el único caso en el que alcanzar el diamante sería un alivio. O al menos conocer su forma, saber qué tan atrás estoy.
Seguro estoy adelante de algo. Algo habrá que ya he alcanzado. Ya lo visualizo: es grotesco y prescindible. Tanto camino da náuseas.
[Y así termina esta meditación: incompleta, como la vida.]
domingo, 15 de agosto de 2010
martes, 10 de agosto de 2010
2 sin rodeos
La dualidad está en todo y en todos. Somos nosotros quienes rompemos el equilibrio. Por ejemplo, en mí yace el espacio-tiempo; sin embargo, decidí unirme al culto del tiempo y no al del espacio.
¿Abrumado por la vida diaria?
Brumerío
Bajo la bruma
el polen no enferma,
la vista no encuentra
más que el (di)visible átomo
del colapso
y la conspiración.
Bajo la bruma
no se ve el polvo,
ni la flor, ni el retoño
que aguarda sumergido
en el limbo
de la confusión.
Estando siempre
en cierta bruma
de especie nocturna,
obtusa ceguera
en calidad de interna
de esta prisión.
Bajo la bruma
el polen no enferma,
la vista no encuentra
más que el (di)visible átomo
del colapso
y la conspiración.
Bajo la bruma
no se ve el polvo,
ni la flor, ni el retoño
que aguarda sumergido
en el limbo
de la confusión.
Estando siempre
en cierta bruma
de especie nocturna,
obtusa ceguera
en calidad de interna
de esta prisión.
miércoles, 21 de julio de 2010
En el espejo, alcanzo a ver un grabado...
"La máxima especialización equivale a la máxima incultura."
- José Ortega y Gasset
- José Ortega y Gasset
martes, 20 de julio de 2010
Unos epistemitos para la vida diaria
Ante mi criterio, un filipino puede pasar como un migrante mexicano.
Identificar a alguien con sólo una palabra en el presente puede llevar a una de dos versiones del futuro: que el recuerdo de esa persona contenga más sentimentalismo o la máxima concreción.
Dos puntos cualquiera del espacio-tiempo en una realidad cualquiera pueden estar relacionados mediante cualquier posibilidad. Esto es mejor conocido (aunque no acertadamente nombrado) como coincidencia. Estos sucesos son simplemente insospechados e involucran los elementos menos previsibles. Su naturaleza aún es desconocida.
Nunca se debe suponer nada. Es imperdonable.
Ser pesimista no es malo. Ser optimista no es lo mejor. Mejor es ser ambos.
Todo lo que uno tiene para presumir, todo eso de lo que uno está orgulloso, es basura. Siempre habrá alguien que tenga algo mejor, o al menos igual, que eso. De igual forma, siempre habrá alguien que tenga algo peor que eso. "Mi soledad se alegra con esa elegante esperanza".-Borges
Todos somos niños que le temen a la oscuridad. No, mentira; somos niños que le temen a quedarse inmersos en ella.
Identificar a alguien con sólo una palabra en el presente puede llevar a una de dos versiones del futuro: que el recuerdo de esa persona contenga más sentimentalismo o la máxima concreción.
Dos puntos cualquiera del espacio-tiempo en una realidad cualquiera pueden estar relacionados mediante cualquier posibilidad. Esto es mejor conocido (aunque no acertadamente nombrado) como coincidencia. Estos sucesos son simplemente insospechados e involucran los elementos menos previsibles. Su naturaleza aún es desconocida.
Nunca se debe suponer nada. Es imperdonable.
Ser pesimista no es malo. Ser optimista no es lo mejor. Mejor es ser ambos.
Todo lo que uno tiene para presumir, todo eso de lo que uno está orgulloso, es basura. Siempre habrá alguien que tenga algo mejor, o al menos igual, que eso. De igual forma, siempre habrá alguien que tenga algo peor que eso. "Mi soledad se alegra con esa elegante esperanza".-Borges
Todos somos niños que le temen a la oscuridad. No, mentira; somos niños que le temen a quedarse inmersos en ella.
domingo, 18 de julio de 2010
Con colaboración de: Insomnio Creative, Inc.
Darle carpetazo
Los recuerdos son hojas
de una carpeta desparpajada.
De tres anillos penden.
De esos tres anillos desgarradas.
Las hojas se desgarran
por pesadas palabras.
Las hojas se desgarran
por el viento que arranca.
Que en un helicuaderno,
de infinitos anillos colgadas,
estuvieran las hojas
de una (mi) mente desmemoriada.
lunes, 5 de julio de 2010
Sobre la Semisimétrica Voz de un Espejo, I
Amalgamalgama algamalgama
Amaglamagla amaglamaglama
Aglamaglama aglamaglamagla
Algamalgamalga amalgamalga
Algamalgama amalgamalgama
Amaglamaglama amaglamagla
Aglamaglamagla aglamaglama
Amalgamalga algamalgamalga
Omnipresente dama,
igual que la amalgama
en su dactilograma.
Siempre con larga edad
y gran sutilidad.
Tú eres la dualidad.
Amaglamagla amaglamaglama
Aglamaglama aglamaglamagla
Algamalgamalga amalgamalga
Algamalgama amalgamalgama
Amaglamaglama amaglamagla
Aglamaglamagla aglamaglama
Amalgamalga algamalgamalga
Omnipresente dama,
igual que la amalgama
en su dactilograma.
Siempre con larga edad
y gran sutilidad.
Tú eres la dualidad.
Cronología de una decisión
El reciente movimiento intracefálico que mis ideas han provocado me orilló a un sólo pensamiento. Temo desaprovecharlo todo: el parque, el café, la vida, el tiempo...
El tiempo que me muestra tantos caminos, todos atractivos, envolventes, pero excluyentes. ¿Por qué deben ser excluyentes, cuando quiero abordarlos todos?
Es que la vida es fugaz y es tiempo; el tiempo presuroso y tiempo detallista; tiempo contemplativo, pero tiempo experimental. Volátil tiempo, incrustado en la realidad, que acompaña al deseo, pero vive en el ahora -y también en el mañana. Y mañana, ¿mañana qué haré?
Creo que ésta es una buena opción: seré el tiempo.
El tiempo que me muestra tantos caminos, todos atractivos, envolventes, pero excluyentes. ¿Por qué deben ser excluyentes, cuando quiero abordarlos todos?
Es que la vida es fugaz y es tiempo; el tiempo presuroso y tiempo detallista; tiempo contemplativo, pero tiempo experimental. Volátil tiempo, incrustado en la realidad, que acompaña al deseo, pero vive en el ahora -y también en el mañana. Y mañana, ¿mañana qué haré?
***
Creo que ésta es una buena opción: seré el tiempo.
domingo, 20 de junio de 2010
Versideas: su genética
Una esfera líquida aparece. Móvil, hialina. Una ventisca la rodea. Entonces la que parece burbuja se opaca, luego se torna invisible mientras la brisa, triunfante y orgullosa de su obra, se retira buscando alguna roca que quiera volverse polvo y volar.
Entre tropiezos y pisotones consigo mismo, el líquido en camuflaje llega con quien lo ha llamado "verso". Llega obediente y dispuesto; hay quienes dicen que los pequeños versos -especialmente los recién nacidos- son tan flexibles como curiosos. Prueba de esto es su admirable habilidad para fungir como ideas, ocupación que al principio les parece desconocida, pues piensan que es como un cuadro de Kandinski, pero después se acostumbran y se olvidan de lo que antes eran.
Ya siendo ideas, se obsesionan con la volatilidad de su informe ser, que por cierto les causa aversión. Presionan al ventarrón para que ejerza su poder de cristalización sobre ellas. Éste satisface la petición, y otras veces es flojo, hace maldades y le gusta dejar incompleto el proceso. Entonces ahora quedan las versideas: aquellas ideas que no tuvieron la suerte suficiente para mutar y que son expresadas sin definirse bien qué son. Mas, claro, llenan ambos puestos: contagian la pasión de una idea sin dejar de verse tan bellas cual verso.
Entre tropiezos y pisotones consigo mismo, el líquido en camuflaje llega con quien lo ha llamado "verso". Llega obediente y dispuesto; hay quienes dicen que los pequeños versos -especialmente los recién nacidos- son tan flexibles como curiosos. Prueba de esto es su admirable habilidad para fungir como ideas, ocupación que al principio les parece desconocida, pues piensan que es como un cuadro de Kandinski, pero después se acostumbran y se olvidan de lo que antes eran.
Ya siendo ideas, se obsesionan con la volatilidad de su informe ser, que por cierto les causa aversión. Presionan al ventarrón para que ejerza su poder de cristalización sobre ellas. Éste satisface la petición, y otras veces es flojo, hace maldades y le gusta dejar incompleto el proceso. Entonces ahora quedan las versideas: aquellas ideas que no tuvieron la suerte suficiente para mutar y que son expresadas sin definirse bien qué son. Mas, claro, llenan ambos puestos: contagian la pasión de una idea sin dejar de verse tan bellas cual verso.
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